Ezequiel. Ternura del condenado (primer trance)
Me desperté una mañana, tranquilo. No había mucho por hacer, ya que ciertos eventos pasados no me permiten tener mucho ahora. Pero, no todo es malo. Conocí a una gran mujer. Una bondadosa, cariñosa, amable, tierna como yo (quizás incluso más), respon...