TODO QUEDA EN FAMILIA
florenciaagustinavallejo306
Javier era considerado el mejor detective de homicidios del departamento de la policía de la ciudad. Pero en la intimidad de su hogar, sus hábitos estaban muy lejos de ser saludables, de hecho, su estilo de vida era bastante cuestionable.
Vivía junto a su hermano en la casa familiar donde habian crecido y luego de la muerte de sus padres había pasado a ser de su pertenencia.
Era una vivienda bastante espaciosa y muy vistosa, pero en el interior el desorden y la falta de mantenimiento era evidente. La mayor parte del tiempo las persianas de las ventanas de la casa se encontraban cerradas, lo que sumergía al lugar en la completa Penumbra. En el piso de arriba, Javier tenía su habitación y su hermano, Matías se había instalado en el sótano. Solo compartían ocasionalmente el baño y la cocina.
Los hermanos no eran muy unidos, casi no interactuaban y era muy raro que compartieran tiempo juntos. Los hombres respetaban el espacio personal de cada uno, por lo cual Javier no entraba bajo ningún punto de vista en el sótano y su hermano tenia la misma costumbre con respecto al cuarto del detective.
El tiempo en el que no estaba en servicio, Javier consumía cocaína y tomaba alcohol hasta quedar inconsciente mientras escuchaba música o veía la televisión.
El hermano del hombre era fumigador y trabajaba por su cuenta por lo cual pasaba la mayor parte del tiempo fuera de la casa. Por su parte Javier también pasaba largas jornadas en el departamento trabajando, sobre todo ahora que hacia un par de meses estaba tras la pista de un muy agresivo y prolifero asesino serial.
Tras la denuncia de la desaparición de una joven estudiante universitaria, la búsqueda termino con el descubrimiento de su cadáver en un descampado alejado de la ciudad.
La muchacha estaba completamente desnuda, había sido brutalmente golpeada y torturada, sus extremidades se encontraban atadas con cables de teléfono y había sido abusada sexualmente. La causa de la muerte había sido por estrangulamiento, producido con los mismos cables con los que había sido maniatada.
En un muy corto lapso de tiempo, luego del hallazgo de la primera víctima, otros cuatro cadáveres de jóvenes reportadas como desaparecidas habian sido encontradas en el mismo descampado sin vida y en las mismas condiciones que la primera víctima. Era evidente que estaban en presencia de un sádico asesino en serie.
Por lo que Javier había logrado investigar hasta el momento, el agresor era un hombre de mediana edad, con algún trabajo independiente y probablemente vivía solo y no contaba con familia.
Gracias a algunos testimonios, el misterioso agresor se movía en una trafic de color azul y solía rondar las inmediaciones del campus de la universidad de la ciudad. Hasta el momento no había podido obtener ninguna característica física pero su perfil psicológico estaba cada vez más claro.
Unos días después del descubrimiento del ultimo cadáver, fue reportada la desaparición de otra joven estudiante. El detective estaba trabajando con dedicación y rapidez con la esperanza de encontrar a la chica desaparecida aún con vida.
Ese día llego antes a su casa totalmente extenuado y con la idea de relajarse con un par de tragos y unas líneas de cocaína. La camioneta azul de su hermano estaba estacionada fuera de la cochera, evidentemente él también había llegado antes del trabajo, le pareció algo atípico, pero no llamo su atención, más que nada por el hecho de que el hombre manejaba sus tiempos.
Entro a la vivienda sumida en una profunda penumbra y antes de prepararse para pasar un momento de relajación, bajo al sótano para ver si su hermano estaba bien. Del interior del sótano se escuchaba música de rock pesado puesta a todo volumen.
Golpeo a la puerta, la música se detuvo abruptamente y su hermano se asomó abriendo apenas la puerta. Se veía traspirado y muy agitado, pero con una molestia evidente en su expresión y notablemente asombrado le dijo a su hermano que se encontraba bien y que estaba poniendo orden a su habitación y haciendo una limpieza profunda. Luego de la explicación cerro la puerta y le puso llave.
Pese al extraño comportamiento de Matías, el detective se dispuso a concretar sus planes y mientras tomaba wiski y lo alternaba con cocaína se puso a analizar cuidadosamente el expediente de su investigación.
En la madrugada, su tarea se vio interrumpida por el ruido de la puerta de la cochera abriéndose y por la ventana del comedor observo como su hermano salía con rumbo desconocido en su camioneta. Pensó que quizás se le había antojada acudir a algún bar a tomar un trago y despejarse un rato por lo que ignoro el asunto y volvió a sumergirse en su investigación.
De repente su teléfono comenzó a sonar, lo sorprendió el horario de la llamada y lo primero que pensó fue que le había pasado algo a su hermano, pero el policía al otro lado del aparato le informo que habian encontrado el cuerpo sin vida de la chica recientemente reportada como desaparecida.
A pesar de encontrarse terriblemente drogado y borracho se cambió y se dirigió presuroso a la nueva escena del crimen.
La victima se encontraba boca arriba, completamente desnuda y con sus extremidades atadas con cables. Al igual que en los anteriores casos había sido estrangulada y en su cuello se encontraba todavía el cable que el asesino había utilizado. También había sido abusada sexualmente. Lo que llamó la atención de Javier era que no llevaba muchas horas de fallecida, el crimen había sido reciente.
Cuando Javier volvió a su casa, la camioneta de su hermano estaba guardada en la cochera y seguramente ya se encontraba durmiendo en su habitación.
El hombre se bañó y tomo una numerosa cantidad de calmantes, se acostó y prácticamente de forma automática, se sumergió en un profundo sueño.
Al amanecer, se despertó de golpe y comprobó con pesadumbre que era tremendamente tarde. Se baño y vistio con rapidez para dirigirse a la estación. Antes de salir de la casa noto que su hermano ya se había ido a trabajar.
Cuando llego a la estación una joven lo estaba esperando. La hizo pasar a su oficina y la muchacha muy compungida le comento que era compañera de estudios de la victima y que el día en el que desapareció vio como subía en una camioneta azul y después de eso no volvió a saber de ella. Tampoco pudo identificar ninguna característica del conductor dado que el vehículo tenia los vidrios polarizados y eso le impidió poder verlo.
Luego de escuchar y tomar nota del testimonio de la joven, Javier paso toda la tarde estudiando el expediente con la esperanza de obtener algún nuevo detalle. Cuando ya estaba oscureciendo, el hombre se disponía a regresar a su casa cuando un oficial se acerco a su oficina y le informo que se había reportado la desaparición de otra joven estudiante perteneciente también a la universidad de la ciudad.
Cuando llego a su casa la camioneta de su hermano se encontraba en la casa, y al entrar escucho nuevamente en el sótano la música de rock pesado con volumen alto.
Se acerco a la puerta del sótano y nuevamente su hermano transpirado y claramente agitado, solo se limito a decirle que estaba bien y que se encontraba muy ocupado como para charlar. Cerro ruidosamente la puerta y Javier se acomodo en el sillón del living con su wiski y su cocaína a proseguir con el estudio de su expediente.
Preso del agotamiento decidió postergar su trabajo hasta el día siguiente, cuando de forma sorpresiva escucho a su hermano sacar la camioneta de la entrada de la casa y salir de allí con rumbo desconocido.
La actitud de Matías ahora empezó a generar sospechas al detective por lo que tomó la decisión de entrar en el sótano.
La puerta estaba cerrada con llave, pero al ser una abertura de madera vieja la forzó un poco y logro entrar. Una vez adentro, prendió la luz ya que en el ambiente reinaba una oscuridad absoluta.
Lo que encontró lo dejo completamente impactado.
En el gran desorden que había en el reducido espacio, lo primero que observo fue una pizarra de grandes dimensiones que colgaba de la pared, donde estaban exhibidas las fotos de las numerosas jóvenes que habian sido asesinadas, además de eso, había varios montículos de ropa de mujer ensangrentada e incluso en un rincón un rollo de cable coincidente con el encontrado en el cuerpo de las victimas en la escena del crimen.
También sobre el escritorio había cajas con guantes de nitrilo descartables y una pila de identificaciones que coincidían con las identidades de las víctimas del caso.
Sin poder dar crédito a su descubrimiento, callo en la cuenta de que había dado con el asesino que tanto había buscado.
Invadido por la incertidumbre escucho repentinamente el ruido de la camioneta de su hermano entrando en la cochera. Rápidamente dejo sus hallazgos en el orden en el que los había encontrado y salió de la habitación apagando nuevamente la luz y cerrando la puerta.
Volvió a su lugar en el sillón totalmente impactado, su hermano entro a la casa y al verlo lo saludo y se dirigió sin más al sótano nuevamente.
Unos instantes después, un oficial llamo al teléfono del detective para informarle el hallazgo del cuerpo sin vida de la última joven estudiante desaparecida.
Se dirigió presuroso al descampado, a la escena del crimen y noto en el cuerpo de la difunta el mismo patrón que venían encontrando en las anteriores víctimas.
Cuando regreso a su casa, su hermano ya se encontraba durmiendo. Como siempre se baño y luego de ingerir numerosos somníferos se quedó profundamente dormido.
Sin quererlo había resuelto el caso, el cruel y prolifero asesino de las estudiantes era nada mas y nada menos que su hermano.
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