UNA LUCHA CONTENIDA
Claudina
Madre: (se asoma al cuarto en penumbra) ¿Qué haces Dolores?
Dolores: (sorprendida) Me acercaba a la ventana
Madre: ¿Qué buscabas en la ventana a esta hora?
Dolores: No tenía sueño, me desvelé y decidí observar las estrellas, ¿Nunca pensaste que es algo bello que aún no nos los han prohibido?
Madre: Tomarás frío, vete a la cama.
Dolores: Me puse el abrigo no tengo frío.
Madre: Te has peinado, ¿y ese bolso?
Dolores: ¿Qué bolso?
Madre: El que está a tus pies.
Dolores: Mañana reclámale a la servidumbre que lo ha dejado allí.
Madre: Ve a tu cuarto Dolores, ve a dormir.
Dolores: ya iré madre, pero tú, ¿por qué no duermes?
Madre: Pensé que me necesitabas y vine a verte.
Dolores: (con sarcasmo) ¿a esta hora? ¿Por qué iba a necesitarte? Ve a descansar madre si te descubren levantada a esta hora, mañana habrás chocado otra puerta.
Madre: (molesta por los comentarios de Dolores) ya no esperes Dolores, tu espera será inútil.
Dolores: ¿De qué me hablas?
Madre: (a la luz de una vela) Si solo miras el cielo, ¿qué hace tu ropa en este bolso?
Dolores: La mandé a lavar esta mañana y no la llevaron.
Madre: ya no esperes Dolores ve a dormir.
Dolores: (inquieta por las palabras de su madre) Ve tú madre, yo tomaré agua y me iré a dormir.
Madre: Dolores, no debes esperar vete a tu cuarto. Rafael no vendrá.
Dolores: ¿De qué hablas?
Madre: Sé qué esperas a Rafael, pero él no vendrá
Dolores: ¿Qué sabes tú?
Madre: Tu padre se ha enterado y él no vendrá.
Dolores: ¿Mi padre? ¿y cómo pudo él saberlo? ¿Cómo lo supiste tú? ¿Me has estado espiando?
Madre: (en voz baja) Solo me enteré, y quise avisarte.
Dolores: (indignada) Fuiste tú, que no eres feliz, ni soportaste que yo lo fuera.
Madre: (triste, resignada) Ve a descansar Dolores. Yo hubiera querido que fueras feliz, pero no pude hacer nada, cuando lo supe ya era tarde.
Dolores: ¿Y entonces quién fue? ¿Quién se lo dijo a mi padre? ¿Qué pasó con Rafael? ¿Lo golpearon?
Fermín: (ingresa alumbrado por un candelabro) ¿Necesita algo mi niña?
Dolores: ¡Fuiste tú! ¡Fuiste tú servil idiota!
Fermín: Yo quiero a la niña desde pequeña
Dolores: ¡No quiero que me quieras, infeliz! ¿Qué hiciste? ¿Dónde está Rafael?
Fermín: (fríamente) Él duerme y mira el cielo.
Dolores: ¿Lo golpeaste?
Fermín: Yo solo escuche pasar el carro.
Dolores: ¡Lo mataste! ¡Lo mataste! (corre desesperada al jardín y cae de bruces) ¡Rafaeel! ¡Rafaeel!
Fermín: (el rojo de su camisa se confundía con la sangre) Aquí esta niña, perdió el melón. Yo no podía perder a mi niña, la amo. Por eso le avisé a su padre.
Madre: (con lágrimas en los ojos) levántate hija, no quería que lo vieras. Ahora vamos a dormir.
Dolores: (Entra como un torbellino al comedor donde se encuentra su padre) ¡No lo lograste! ¡Nunca lograras separarnos, nuestro amor será eterno!
Padre: cálmate Dolores, y bebe esta copa conmigo, mañana comprarás tus muebles y luego te casarás.
Dolores: ¡No me casaré!
Padre: O te callas, o te golpeo.
Dolores: No soy como mi madre, no me callaré. No seré tú sombra. Yo lucharé. Buscare mi libertad lejos de aquí.
(Cae el telón)
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