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UNA LUCHA CONTENIDA

Claudina

Claudina

13 Jul, 2026
📚 Teatro



 

Madre: (se asoma al cuarto en penumbra) ¿Qué haces Dolores?

Dolores: (sorprendida) Me acercaba a la ventana

Madre: ¿Qué buscabas en la ventana a esta hora?

Dolores: No tenía sueño, me desvelé y decidí observar las estrellas, ¿Nunca pensaste que es algo bello que aún no nos los han prohibido?

Madre: Tomarás frío, vete a la cama.

Dolores: Me puse el abrigo no tengo frío.

Madre: Te has peinado, ¿y ese bolso?

Dolores: ¿Qué bolso?

Madre: El que está a tus pies.

Dolores: Mañana reclámale a la servidumbre que lo ha dejado allí.

Madre: Ve a tu cuarto Dolores, ve a dormir.

Dolores: ya iré madre, pero tú, ¿por qué no duermes?

Madre: Pensé que me necesitabas y vine a verte.

Dolores: (con sarcasmo) ¿a esta hora? ¿Por qué iba a necesitarte? Ve a descansar madre si te descubren levantada a esta hora, mañana habrás chocado otra puerta.

Madre: (molesta por los comentarios de Dolores) ya no esperes Dolores, tu espera será inútil.

Dolores: ¿De qué me hablas?

Madre: (a la luz de una vela) Si solo miras el cielo, ¿qué hace tu ropa en este bolso?

Dolores: La mandé a lavar esta mañana y no la llevaron.

Madre: ya no esperes Dolores ve a dormir.

Dolores: (inquieta por las palabras de su madre) Ve tú madre, yo tomaré agua y me iré a dormir.

Madre: Dolores, no debes esperar vete a tu cuarto. Rafael no vendrá.

Dolores: ¿De qué hablas?

Madre: Sé qué esperas a Rafael, pero él no vendrá

Dolores: ¿Qué sabes tú?

Madre: Tu padre se ha enterado y él no vendrá.

Dolores: ¿Mi padre? ¿y cómo pudo él saberlo? ¿Cómo lo supiste tú? ¿Me has estado espiando?

Madre: (en voz baja) Solo me enteré, y quise avisarte.

Dolores: (indignada) Fuiste tú, que no eres feliz, ni soportaste que yo lo fuera.

Madre: (triste, resignada) Ve a descansar Dolores. Yo hubiera querido que fueras feliz, pero no pude hacer nada, cuando lo supe ya era tarde.

Dolores: ¿Y entonces quién fue? ¿Quién se lo dijo a mi padre? ¿Qué pasó con Rafael? ¿Lo golpearon?

Fermín: (ingresa alumbrado por un candelabro) ¿Necesita algo mi niña?

Dolores: ¡Fuiste tú! ¡Fuiste tú servil idiota!

Fermín: Yo quiero a la niña desde pequeña

Dolores: ¡No quiero que me quieras, infeliz! ¿Qué hiciste? ¿Dónde está Rafael?

Fermín: (fríamente) Él duerme y mira el cielo.

Dolores: ¿Lo golpeaste?

Fermín: Yo solo escuche pasar el carro.

Dolores: ¡Lo mataste! ¡Lo mataste! (corre desesperada al jardín y cae de bruces) ¡Rafaeel! ¡Rafaeel!

Fermín: (el rojo de su camisa se confundía con la sangre) Aquí esta niña, perdió el melón. Yo no podía perder a mi niña, la amo. Por eso le avisé a su padre.

Madre: (con lágrimas en los ojos) levántate hija, no quería que lo vieras. Ahora vamos a dormir.  

Dolores: (Entra como un torbellino al comedor donde se encuentra su padre) ¡No lo lograste! ¡Nunca lograras separarnos, nuestro amor será eterno!

Padre: cálmate Dolores, y bebe esta copa conmigo, mañana comprarás tus muebles y luego te casarás.

Dolores: ¡No me casaré!

Padre: O te callas, o te golpeo.

Dolores: No soy como mi madre, no me callaré. No seré tú sombra. Yo lucharé. Buscare mi libertad lejos de aquí.

 

(Cae el telón)

 

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