Un tic tac cotidiano
AnaMaSP
A veces se llega a un estado en el que ni el propio cuerpo logra descifrarlo,
donde se respira por pura naturaleza, sin más.
Donde ver el sol al alba se convierte en un acto cotidiano, integrado a la rutina de un
ser que ya solo camina por el vivir, o mejor dicho, por el sobrevivir,
en una sociedad que finge lo que no es y promete actos tan efímeros que apenas se
perciben al pasar.
Se alcanza un punto en que ni el susurro de la brisa, ni el resplandor de la luna o del
sol parecen importar,
donde lo simple ya no arrebata ni un segundo de nuestro tiempo.
El sonido se convierte en ruido,
la luz, en molestia,
los amigos, en interés,
las emociones, en veneno,
y el tiempo, en una eternidad vacía.
Todo por permitir que el dolor y la costumbre toquen el alma.
© 2026 Ana Ma SP
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