TU AUSENCIA
Tu ausencia es el vacío más profundo e incontenible; un desbordamiento de sentimientos tan inmenso e intangible que no siempre se puede expresar, demostrar ni contener.
Tu ausencia es ese eco que permanece resonando en mi corazón, en mi alma, en las entrañas mismas de mi ser; una presencia silenciosa que me recuerda, a cada instante, todo lo que significaste y todo lo que todavía significás para mí.
Tu ausencia es vacío, es amor, es llanto y risa, locura, ternura, pasión y recuerdo… Es seguir existiendo sin sentir que estamos completos; es aprender a respirar con un pedazo del alma viviendo en otro tiempo.
Tu ausencia es el punteo de una canción que despierta recuerdos, la brisa tibia del verano, las páginas de algún viejo libro, una gota de lluvia resbalando sobre mi piel. Es el mar golpeando mi cuerpo, una flor que se abre, un rayo de luz que atraviesa la oscuridad. Porque, de alguna manera, estás en todo aquello que logra tocar las fibras más profundas de mi ser.
Tu ausencia es todo lo que dejaste sin decir, todo aquello que dejamos de compartir, las palabras que quedaron suspendidas entre nosotros, esperando un momento que nunca llegó.
Es el¹ eco de una respuesta que ya no llega, aunque a veces creo escucharla cuando una brisa de otoño acaricia mi rostro o cuando el viento frío golpea mi piel y hace brotar mis lágrimas. Entonces comprendo, una vez más, que ya no volverás a estar aquí, en cuerpo y alma, como alguna vez estuviste.
Y, sin embargo, tu ausencia no significa que te hayas ido por completo.
Porque vivirás eternamente en los tesoros más preciados de mi memoria, en cada instante que el tiempo no pudo borrar, en cada recuerdo que todavía consigue hacerme sonreír y en cada lágrima que nace cuando mi corazón vuelve a encontrarte.
Tu ausencia es también el principio de una nueva manera de mirar la vida; la dolorosa comprensión de que no todo lo que amamos puede permanecer a nuestro lado, ni todo lo que se marcha desaparece para siempre.
Porque hay amores que trascienden el cuerpo, voces que continúan hablándonos desde el silencio y presencias que, aun sin poder tocarlas, siguen habitando cada rincón de nuestra existencia.
Y así voy aprendiendo a convivir con tu ausencia, no porque duelas menos, sino porque comienzo a comprender que el amor verdadero no siempre necesita de una presencia física para seguir existiendo.
A veces, quienes más amamos permanecen un paso más allá de nosotros, en ese territorio invisible donde el tiempo pierde su poder, donde las despedidas no consiguen borrar lo vivido y donde los recuerdos se vuelven eternos.
Porque tu ausencia podrá ocupar el espacio que dejaste, pero jamás podrá borrar el amor con el que llenaste mi vida.
M.M.I
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