Sur y Norte
Claudina
Historias que dejaron sus huellas en la sociedad de un pueblo que comenzaba a asentar sus cimientes.
La urbe se erigió por decisión de su fundador del lado Sur del Río Cuarto, río ancho y caudaloso que dividía en dos a la Villa de la Concepción, hoy ciudad que lleva el nombre del mencionado río. Si bien la parte norte en sus inicios fue la menos poblada, la misma creció con la llegada de inmigrantes europeos que utilizaron considerables extensiones de tierras en quintas y campos. La producción agropecuaria se trasladaba a diario al centro situado del lado sur. Mediante carros tirados por caballos, a los que cruzar el río crecido se les hacía imposible. Debido a ello fue inminente la creación de un puente que uniera ambas partes de la ciudad, este hecho ocurrió en 1913 y es el actual puente carretero que no solo comunico a la ciudad, sino también a la región.
Fue en 1945 cuando un grupo de hermanas de la congregación Ángeles Custodios llegó a Río Cuarto, estableciéndose en una casona frente a la plaza Roca. Su objetivo era mejorar la situación social, educando a niños que hasta entonces no tenían medios para resolver su futuro, es así como crean una escuela de oficios y un secretariado que se dictaba en la misma casona.
No obstante, ello la Madre María Teresa, decidió saber que pasaba al norte de la ciudad y decidió cruzar el puente para averiguarlo, se encuentro con una zona con pocas calles marcadas y casa diseminadas por distintos sectores, las cuales se encontraban rodeadas por quintas. Se interiorizó de las necesidades del lugar y fue entonces como comenzó en los patios de los lugareños a evangelizarlos y ayudarlos con ropa y alimentos. Pero decidió que a ello le faltaba la parte educativa por lo cual gestionó conseguir un terreno, hecho que logro junto con un salón. Allí comienzan a dictarse clases escolares, de danzas españolas y folklore. Ese mismo salón se utilizó también para organizar eventos con los que recaudaban fondos para ampliar la escuela. En las fiestas bailaban los alumnos que hermanas y docentes habían preparado para ello, las niñas se vestían al estilo español con amplios vestidos a lunares con volados, con los cabellos recogidos, un peinetón y una mantilla, hacían sonar las castañuelas y danzaban alegremente; los varones llevaban trajes al estilo de los toreros y usaban sombrero. Con un esfuerzo mancomunado entre las religiosas y vecinos creció la escuela y el barrio, al que llamaron “Barrio Moderno”, por sus casas nuevas hechas con ladrillos block que se fabricaban en el patio de la escuela, el mismo patio donde se pateaba una pelota, se jugaba a la mancha, al elástico, a la piola o se organizaba un kermes.
No solo los edificios fueron los logros; a fines del año 1967 con orgullo ya se producía la primera promoción de egresados. Año en que se consiguió adscripción a la enseñanza oficial. Se continuó con el nivel primario en ambos turnos hasta 1983, que ante la necesidad que el barrio tenía de un colegio secundario, el obispado traslada su Bachillerato Humanista, a las dependencias del Colegio Santos Ángeles Custodios. De esta manera llegamos a la actualidad con las salas de cuatro y cinco años de enseñanza inicial, nivel primario y nivel medio.
La ciudad creció, y al viejo puente carretero ya no abastecía para el cruce permanente de tanto tráfico, debido a ello se realizan nuevos puentes.
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