El crepitar de las hojas,
el crujir de sus ramas,
Y el vertiginoso salto de agua
quiebran el sonido del silencio.
Un silencio que aturde,
que ensordece,
y que desnudo de maldad
palpita dentro de mi ser.
Cabalgata humana
de tiempos lejanos,
en los que podíamos disfrutar
de la riqueza del silencio,
de su paz, de su inmensa calma.
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