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QUÉ BELLA ES LA VIDA

📚 Poesía

Alianzas que no se rompen,

viajan en el espacio infinito

te atrapan y te acompañan,

como un talismán bendito.


Qué bella es la vida

cuando el camino es nítido,

transparente como el agua,

amoroso, tierno y límpido.


Acuarelas que tiñen de colores un paisaje pictórico;

almas que quedan sonrosadas ante un tostado atardecer;

qué bella es la vida

cuando los recuerdos no desvanecen

y pueblan un presente bucólico.


Qué bella es la vida 

cuando los rostros sonríen,

se congregan y emocionan

cuando el amor es percibido

como un sentimiento desinhibido,

siempre a tu lado,

dia y noche en cada costado,

en cada rincón de tu cuerpo,

como un escudo blindado,

 fiel, deseoso, encandilado;

no comporta sufrimiento en lo alto del firmamento.


Qué bella es la vida 

si el dolor queda arrinconado,

como lastres residuales

que en el vertedero se han desechado,

como si las penas y los corazones rotos y desengañados, 

tuvieran augurios de prosperidad

en un mundo renacido y renovado.


Qué bella es la vida 

cuando compartimos instantes

nutridos por una amistad acorazada,

sin esperar recompensas ni triunfos,

en la más gozosa nada,

en el templo más cautivo,

en la satisfacción más saciada.


Qué bella es la vida

si las pupilas se dilatan ante la sencillez de un espectáculo;

si los labios beben dosis de optimismo;

si el olfato retiene aromas no arrojados al abismo;

si el oído escucha sonidos, melodías placenteras.

 Qué bella es la vida

cuando la música suena, 

compases, notas venideras viajan por mares, puertos y carreteras.


Qué bella es la vida 

cuando acoge y complace anhelos;

cuando rescata seres en la distancia

que han perdido el rumbo,

 confundidos en la inconstancia,

en la sed del olvido,

en la miseria desgarradora,

en el martirio más curtido.


Vivir es soñar sin el miedo como aliado;

qué bella es la vida,

si saboreamos porciones de momentos

desprendidos de cadenas, ataduras y escarmientos.


Qué bella es la vida 

cuando todo es rendición y sosiego,

y no hay desidia, desazón,

solamente frutos en calma 

de árboles en pleno despliego.



 


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