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Manantial de Haim

Claudina Herrera

Claudina

26 Ene, 2026
📚 Leyenda


Haim, nombre que significa vida, era hija de Dries, un rey guerrero, ella había nacido con un don especial para la música, Dries por el contrario solo amaba las armas, por lo que no le permitía a la niña cantar o tararear hermosas melodías que surgían desde el fondo de su alma.

Pasado los años Haim se transforma en una joven bella de largos cabellos dorados cual rayos de sol, al amanecer sin que su padre la viese se encaminaba con pasos suaves y presurosos hacia el cerro, ubicado a varios kilómetros hacia el este, llegada al lugar se sentaba en las piedras desde donde observaba el cauce del río y el paisaje que la rodeaba y comenzaba a cantar dando rienda suelta a su caudal de voz, dulce, tierna que expresaba una melodía llena de amor y ternura con un dejo de tristeza por tener que ocultarse a fin de cantar libremente sin que su padre Dries se lo impidiera.

Fue en uno de esos días cuando al pasar cerca del lugar el joven caballero Ebe, asombrado por el eco de la fantástica melodía que llenaba sus oídos, fue tras ella, y se encontró con Haim. Al verla se quedó inmóvil, contemplando su belleza. Solo cuando se disponía a regresar fue que Haim notó que estaba siendo observada por un joven en y elegante caballero, la princesa se ruborizó y quedó por un momento sin poder articular palabra, pues además de la sorpresa sintió una extraña y dulce atracción hacia el joven. Ebe se arrimó, la saludó con ternura, la tomó delicadamente de la mano y la ayudó a caminar entre las piedras hasta salir de ellas, en silencio los jóvenes se miraron, ambos intuyeron que un mundo nuevo nacía entre los dos. A partir de ese día a diario se encontraban en ese lugar, Haim solía acompañar su voz con el sonido de dos piedras; el caballero Ebe un día la sorprendió cuando llegó al lugar con un violín, desde entonces Haim cantaba acompañada por la música de su violín.

 

Dries que no estaba conforme con las salidas diarias de su hija decidió hacerla seguir por Protasio, su hombre preferido, para ver hacia donde se dirigía todas las mañanas. Grande fue la sorpresa de Dries cuando Protasio le contó la historia y más grande su furia por la desobediencia de su hija, tal que al día siguiente fue él mismo el que llegó al lugar armado con su espada y al ver a Haim y Ebe gritó:  <<Te mataré Haim y ya nunca se escuchará tu voz>>. En vano fueron las suplicas de Haim y su enamorado, de nada valieron sus explicaciones, Dries sin reparo alguno mató a su hija, la bella joven rodó desde las alturas hacia el río. En su rodar bañó las piedras con su sangre; Ebe que nada pudo hacer por salvarla rompió el silencio con un grito de dolor que estremeció la tierra, rogando que le devolvieran a su amada. Fue en ese momento que de la sangre que bañara las piedras, surgió una cascada de agua cuyo sonido hasta llegar al río era una suave melodía mezcla de amor y dolor.

El caballero Ebe   a diario llegaba al lugar a lavarse sus manos y rostro, sintiéndose así acariciado por su amada Haim.

El tiempo transcurrió, Ebe envejeció y un día al lavar su rostro, cayó por la cascada suavemente hasta el río, los brazos de Haim convertida en agua, lo sostuvieron para siempre. Su suave melodía quedó grabada desde entonces en aquella cascada de agua fresca y transparente.

 

 


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