Era un lienzo en blanco
que tomó color, sólo con el tiempo.
Colores diversos, como el arco iris,
formados por horas vividas,
por cosas compartidas.
Colores inciertos, desgastados, sufridos,
cargados de un todo de la misma nada.
Tu lienzo y el mío no se parecían,
pero se encontraban en las pinceladas
de cada camino.
Pinceladas gruesas, pinceladas finas,
todas acompañan a pintar nostalgias,
nostalgias muy mías, nostalgias muy tuyas.
Recuerdos del ayer, lejanas criaturas
que se desvanecen con la luz del día.
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