Las ciudades en las que habitamos
meelodramática
Las levantamos para estar más cerca de las cosas importantes, para protegernos, para vivir mejor.
Pero hoy, las estructuras que sostienen esa vida colectiva se agrietan, mientras allá arriba, en despachos elevados y cuentas que parecen de otro mundo, siguen estancados, sin saber —o sin querer recordar— su propósito real... Y es que son ellos los que realmente llevan nuestro timón.
Acomodados, acostumbrados a delegarlo todo mientras puedan pagarlo.
No se trata de ideologías. Se trata de prioridades.
No se trata de hablar de futuro. Se trata de marcar el límite de lo esencial en el presente.
Se nos dice que no hay presupuesto para el bienestar común, pero sobra para guerras, para rescates millonarios, para lujos disfrazados de progreso...
Ellos nos están fallando. El pensamiento de unos pocos sigue reinando por inercia histórica, no por visión, ni por amor al mundo que habitamos. Mientras tanto, quienes vivimos abajo seguimos sosteniendo lo que queda con sacrificio…
Y el único consuelo de saber que aún podemos morir juntos. Pero si vivir juntos sigue siendo la meta, entonces habrá que empezar a cuidarnos de nuevo.
Reformemos nuestros cimientos.
Comentarios (0)
Inicia sesión para dejar un comentario
Iniciar sesiónNo hay comentarios aún. ¡Sé el primero en comentar!