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La Rebelión de la Rosa

Judith Rojas

judas

26 Mar, 2026
📚 Romance

No deseaba esto.


No había solicitado ninguno de estos elementos: ni las joyas, ni los vestidos elegantes, y mucho menos este absurdo matrimonio arreglado.


Sabía que en algún momento sucedería, ya que es algo común entre las personas de alta sociedad. Cuando llegas a cierta edad, tus padres te comprometen con quien consideran la mejor opción...


O al menos así es para las mujeres. A los hombres les permiten elegir libremente a su esposa, mientras que nosotras, las mujeres, estamos destinadas a vivir atadas -metafóricamente- a los hombres que elijan por nosotras, siempre y cuando nuestros padres los aprueben.


Se nos prohíbe acercarnos a personas de clase baja. Mi madre dice que están llenos de suciedad y piojos, minúsculos insectos que suelen habitar en el cabello de la gente. También menciona que tienen plagas de toda clase de desagradables insectos y animales, como las ratas.


Según ella, su forma de vestir es muy mal vista en nuestra sociedad, aunque cuando los observo, solo veo ropa similar a la nuestra pero más gastada y antigua, a veces incluso remendada.


Volviendo al tema principal, el matrimonio arreglado es una de las prácticas más crueles e inhumanas creadas por los hombres.


Mis padres siempre me han dicho que no debería quejarme de todo lo que tengo, especialmente mi padre, para quien el estatus social y económico son lo más importante del mundo, después de mi madre, por supuesto.


Ellos mismos tuvieron un matrimonio arreglado, aunque parece ser un matrimonio por amor, algo poco común. En cambio, mi padre no parece interesarse tanto en mí como lo hace mi madre, y no me quejo, ya que así él se centra en sus propios asuntos y quien me cría es mi madre.


Ha sido una excelente educadora, me enseñó a bordar, a ser experta en las tareas del hogar, a ser organizada, respetuosa y cariñosa. Sin embargo, no me preparó para el tema del matrimonio.


Fue algo inesperado para mí. No quería casarme, ni siquiera conocía al hombre del que hablaban cada mañana. Tenía miedo, no sabía si sería amable o agresivo, estaba muy asustada.


Y esa fue la razón que me llevó a tomar la decisión de escapar una noche...

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