Indiferencia
karumen
Esperé tanto este momento
que acabó doliendo entero.
Lo soñé limpio, perfecto,
y vinieron a pudrirlo.
Qué fácil es para algunos
entrar sin mirar a nadie,
pisar aquello que amas
y seguir como si nada.
Hay gente hueca en el mundo,
gente sin fuego ni hambre,
que toca sueños ajenos
solo porque les conviene.
Y da rabia, muchísima rabia,
ver cómo arrastran las cosas,
cómo matan lo bonito
con su desgana repugnante.
Porque yo sí lo sentía.
Yo sí llevaba algo dentro.
No era solo estar ahí,
era haberlo esperado años.
Pero ellos nunca entienden
lo que significa algo;
van dejando su vacío
pegado a todo lo humano.
Y lo peor no es perderlo,
ni siquiera compartirlo,
lo peor es ver tus ganas
muriéndose por el ruido.
A veces quisiera gritarles
que no entren donde no aman,
que hay sueños que no merecen
ser tocados por manos frías.
Porque hay personas que llegan
y arruinan todo lo vivo.
No por maldad.
Sino porque nunca sintieron nada.
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