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Guardian destroyer

Jorge Mercau

jorgemercau73

20 Mar, 2026
📚 Ciencia ficción

GUARDIAN DESTROYER

Capítulo 1: El Amanecer de los Abismos

 

Las ciudades que alguna vez brillaron con luz y vida llevaban nombres de seres legendarios: Quetzalcóatl, la metrópolis flotante del Pacífico; Cernunnos, la fortaleza continental del norte; Ananta, el nudo urbano que unía continentes. Hasta hace dos décadas, eran símbolos del auge humano, con torres que rozaban las nubes y naves que surcaban los cielos. Todo cambió el día en que los océanos vomitaron su furia.

Los científicos nunca lograron determinar con exactitud de dónde venían los caillou —nombre que los sobrevivientes adoptaron por el sonido gutural que emitían al salir del agua, similar al crujir de piedras gigantes. Lo único que se supo fue que surgieron de las fosas oceánicas más profundas del planeta, atraídos por las señales de los reactores de fusión que alimentaban a las grandes ciudades. Eran kaijus de formas desgarbadas: algunos con cuerpos cubiertos de escamas como placas de acero, otros con tentáculos que podían desgarrar edificios enteros, y todos con una única obsesión: destruir cualquier rastro de civilización humana.

El primer ataque cayó sobre Quetzalcóatl. En cuestión de horas, la ciudad flotante se hundió en las aguas del Pacífico, arrastrando consigo a millones de personas. Los gobiernos mundiales intentaron responder con armas convencionales, pero eran inútiles contra la piel resistente de los kaijus. Luego llegó el turno de Cernunnos: los caillou emergieron en masa desde el océano Ártico, congelando calles y edificios con su aliento helado antes de aplastarlos bajo sus pasos pesados. En menos de un año, solo quedaban reducidos refugios en zonas montañosas, y Ananta era un campo de escombros humeantes.

La humanidad, al borde de la extinción, unió sus últimos recursos en el Proyecto Titán: mechas gigantes controlados por pilotos entrenados, apoyados por naves madre equipadas con reactores de fusión de última generación llamados Ra. Cada nave contaba con una IA diseñada para coordinar estrategias y mantener los sistemas operativos. Los jefes del proyecto eran los científicos Jorge y Elena Márquez, quienes trabajaron día y noche junto a su hija Lira para poner en marcha la iniciativa.

Las primeras batallas fueron prometedoras. Los titanes desplegados en los restos de Ananta y en las cercanías de Cernunnos lograron repeler a los kaijus, recuperando pequeños trozos de territorio. Pero la amenaza evolucionaba más rápido de lo que la ciencia humana podía seguir: los caillou comenzaron a adaptarse a las armas de los mechas, desarrollando capas protectoras aún más resistentes y habilidades como la capacidad de emitir ondas de choque eléctricas. Uno a uno, los titanes cayeron, sus naves madre destruidas o capturadas por los monstruos marinos.

Con la última flota en ruinas, Jorge y Elena tomaron una decisión desesperada. Crearían el último titán: Guardian Destroyer, junto a su nave madre y las IAs Eclipse y Lira —nombrada en honor a su hija, quien había perdido la vida en la defensa de Quetzalcóatl. Solo su hijo menor, también llamado Jorge, tenía la firma genética necesaria para acceder y reactivar los sistemas. Así que lo escondieron en un refugio cerca de la montaña Griffin, donde se encontraba oculta la nave, y le dejaron un búnker equipado con herramientas y suministros para sobrevivir.

El tiempo pasó. Jorge creció solo, salvo por su perro Paco, que era su única compañía y constante en un mundo destrozado. Aprendió a reparar paneles solares, a crear armas improvisadas con materiales encontrados y a recolectar comida en los restos de lo que alguna vez fue civilización. Siempre llevaba en la muñeca un dispositivo con una pantalla holográfica que mostraba la foto de sus padres y un mapa parcial del territorio circundante.

Un día, mientras exploraba las cercanías de su búnker, el dispositivo emitió un pitido agudo: había detectado una señal de energía con la firma única de un reactor Ra, muy cerca de la montaña Griffin. Con Paco a su lado, Jorge decidió seguir el rastro. El camino era cruel: derrumbes bloqueaban los senderos, la maleza había invadido todo espacio, y el aire llevaba el olor a metal oxidado y humedad.

Al llegar a la ladera de la montaña, vio a lo lejos una silueta imponente: la nave madre de Guardian Destroyer, completamente oxidada, cubierta de hierba y escombros, como si la tierra misma intentara ocultarla. Con la respiración entrecortada, Jorge se adentró por una entrada desbloqueada. Dentro, todo estaba en penumbra. Encendió su pequeña linterna y avanzó por pasillos polvorientos hasta llegar a la sala principal.

En el centro de la habitación, una mesa holográfica mantenía una luz tenue. Cuando Jorge la tocó, una proyección apareció frente a él: la figura de Winnie the Pooh, un programa de reconocimiento que sus padres habían elegido para hacerlo sentir menos solo. El oso de peluche holográfico escaneó su rostro, y sus ojos luminosos se iluminaron con más intensidad.

"Firma genética reconocida: Jorge Márquez Jr.", dijo la voz suave del programa. "Bienvenido, piloto designado. Esta es la última nave del Proyecto Titán. Aquí reposa Guardian Destroyer, la última esperanza de la humanidad. Tus padres la prepararon para cuando llegara el momento en que tú fueras el único capaz de defender lo que queda de nuestro mundo."

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Comentarios (1)

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jorgemercau73

jorgemercau73

• 2 horas, 50 minutos

Hola soy nuevo espero que le guste mi historia y si le gusta subiré los siguientes capítulos