A veces el futuro
se vuelve un cuarto a oscuras.
De pronto no valgo,
de pronto no sirvo,
y el tiempo se frena
como si supiera que me pesa respirar.
Tengo luz al lado,
tengo un amor que me abraza y me sostiene,
pero esta sombra no pide permiso:
llega,
se sienta en mi pecho
y apaga las luces.
No hay rabia,
no hay culpa,
solo un silencio enorme
que me obliga a pararlo todo.
Hoy no sé caminar hacia adelante.
Hoy solo sé quedarme aquí,
esperando a que la tormenta
se vuelva aire otra vez.
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