fuego vivo
montserrat
hay una llama en el cuerpo de toda mujer, bien adentro,
que tiene distintas etapas en su desarrollo y ciclos en su vida.
esa llama va a buscar sin cesar convertirse en luz que ilumina y crea
pero para ser luz, antes debe transformarse en fuego,
y el proceso hasta conseguirlo, te imaginarás, quema. arde.
en algunas fases, con tan sólo inhalar y exhalar
pausada y conscientemente,
a la mujer le es fácil dirigir esa llama, convertirla en fuego
y dispararla hacia afuera, con dirección e intención pura.
el tema es que la vida -la de la llama también- no es tan lineal y predecible,
aunque todos querríamos creerlo así.
a veces la mujer respira cortito, entrecortado,
el aire no entra con fluidez, porque hay algo que estará incomodando,
del afuera o bien de su interior,
que no le permite direccionar su fuego, transmitir su luz.
entonces la vela se cae, el fuego quema la garganta,
los pulmones, el corazón, cada órgano de su cuerpo va ardiendo,
a medida que el fuego se propaga lentamente, uno por uno.
y un llanto seco logra salir,
en su afán de apagar tal catástrofe,
devolverle al cuerpo vida,
pero no es suficiente,
tendrá que dejar ser el período de sequía, ver las cenizas volar
y esperar un mejor pronóstico.
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