El tesoro de estar a tu lado
Mirar tu nuca es ver mi paz entera,
un faro de bondad en la mirada,
la calma que ha templado la jornada
y el sol de una ternura verdadera.
Viajo en el tiempo a aquella primavera
de luz y de sonrisa compartida,
y al vernos hoy, con la salud herida,
te valoro más que si un tesoro fuera.
Cuarenta y dos inviernos y veranos,
unidos por la gracia del destino,
venciendo las tormentas de la mano.
No hay peso que doblegue este camino,
pues doy gracias a Dios por ser el dueño
del amor más sagrado, fiel y eterno.
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