Soy Ana Luz, tengo seis años, hoy regreso de mi primer día de clase, hasta el año pasado fui a la salita verde. Tenía muchos amigos no quería irme de allí, pero mi mamá me dijo que era necesario cambiar de salita, tuve miedo, llore, grite, pero no me escucharon.
Cuando me dejaron en la mañana estaba muy triste, ahora no tanto. En este nuevo lugar hay muchos chicos, todos nos vestimos igual de blanco, hasta la señorita.
La seño, de la salita verde, se vestía, del mismo color que la salita, pero más bonito, yo también tenia un guardapolvo del mismo color que la seño Marita.
En el patio de la escuela que es muy grande, nos juntamos con Nancy, una vecina, también vi a Javier mi compañero de la salita verde. Por eso no estoy tan triste, aunque extraño a mi seño.
Mi mamá dice que es mejor porque voy a aprender cosas nuevas, como leer y escribir, y después voy a poder leer yo misma los libros de cuento que me regala mi abuela.
Mi abuela la que me llevaba al jardín, y que ahora no puede porque la escuela queda lejos y ella casi no puede caminar. Y como mi mamá trabaja en una tienda, me va a buscar un señor en un colectivo chiquito. El señor también trae a mi vecina y a otro montón de chicos que bajan en mi escuela.
Yo lo miro, y veo por el espejo que él me mira. Cuando llegamos al edificio donde vivimos con Nancy, él me toma la mano y me ayuda a bajar, se sonríe y me dice hasta mañana Ana Luz. A mi amiga no la ayuda a bajar, pero si la saluda.
Cuando llegamos mi abuela nos espera en la puerta del edificio, él señor le dice buenas tardes, pero mi abuela que ya es viejita, que ve poco, y esta sorda, no lo escucha, y no le contesta.
Antes solo sabía contar hasta diez, ahora se sumar y escribo mi nombre.
Después de las vacaciones mi maestra dijó que aprenderíamos a restar. Yo le pregunte cuando íbamos a leer libros de cuento, y ella me dijo que tenía que aprender a escribir más palabras, que descansará en las vacaciones y el próximo año iba aprender más cosas.
Para despedir el año hicimos una fiesta en la escuela, a mí me toco bailar. Cuando subí al escenario busqué a mi mamá, pero no había llegado, el que si estaba era el señor que manejaba el colectivo chiquito, me miró y me saludo con la mano, yo le sonreí, él también me sonreía, se lo veía contento.
Cuando termine de bailar vi a mi mamá que estaba al final del salón, me pareció que lloraba, después me contó que se había emocionado y entonces recordé que en las fiestas de jardín también lloraba, y me apretaba fuerte como si me fuera a exprimir.
El que ya no estaba era el chofer, se ve que fue a buscar a otros chicos. A mi ese día no me llevó, volví con mi abuela y mi mamá en un taxi.
En las vacaciones solo los fines de semana salía a pasear con mi mamá a una plaza, mientras mi mamá conversaba con otras madres yo jugaba a la mancha y a veces me prestaban una bicicleta.
Como yo no tenía bicicleta no sabía andar bien y un día me caí, y lloré mucho, menos mal que cerquita de allí a la sombra de un árbol estaba el chofer y el vino corriendo a ayudarme, “No llores Ana Luz, no es nada, esas cosas pasan” me dijo. “Cuando cumplas años te regalare una bicicleta, pero ya no llores pequeña”. Mi mamá también venía a ayudarme, cuando ella llegó el chofer se había ido.
Cuando volvimos a casa le Conte a mi madre que antes que ella llegará el chofer del colectivito que me llevaba a la escuela me había ayudado a levantarme del suelo, y que me había prometido regalarme una bicicleta para mi cumpleaños. Mi mamá dijo que no lo alcanzo a ver.
Y me preguntó, ¿sabes cómo se llama el chofer?
-No sé, le dije yo, nunca le pregunte, pero el me dice Ana Luz y me regala alfajores.
-¿Y a todos los niños les regala alfajores?
- A todos no. A los otros les da caramelos.
- Vos le dijiste que te llamas Ana Luz.
-No el señor ya lo sabía.
-¡Ya lo sabía! Yo contrate a la empresa “Luz de Vida”, pero nunca pregunte quien sería el chofer.
Al año siguiente cuando la mamá de Ana Luz fue a firmar contrato con la empresa de transporte que llevaría a la hija al colegio, preguntó.
-¿Cómo es el nombre del chofer que llevará mi hija al colegio?
-Todavía no ha sido designado señora, pero si gusta se lo informaremos ni bien lo tengamos decidido.
-¿No es el mismo del año anterior?
-No podría asegurarle que así sea, lo del año pasado fue una decisión que tomó el dueño de la empresa que nos sorprendió a todos.
-¿Los sorprendió? No comprendo.
-Sí señora el dueño nunca conduce el transporte, pero el año pasado a ese colegio y en ese horario el recorrido para llevar y recoger a los niños lo hizo el personalmente.
-¿Usted sería tan amable de decirme cual es el nombre del titular de la empresa?
En ese momento un hombre joven de contextura física mediana, rostro moreno, salió de adentro de la oficina en cuya puerta decía: “Gerencia”
-Buenos días Ángeles, dijo el hombre.
-Señor, la señora preguntaba por usted.
Ángeles lo miró en silencio, rompió el contrato que acababa de firmar y se retiró con lágrimas en los ojos.
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