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Dopamina

Katconieve

katconieve

20 Mar, 2026
📚 Poesía

El sabor del dulce dura en mi paladar

un placer sin dudar, con dolor ha de acabar,

el estrés un arma mía será, todo toca,

todo corta, con delirio de dulzor,

apacigua mi blando corazón.


En la noche ha de césar el llanto, de mi alma,

de mi manto, del que fue, del que será,

de esa sensación que no quiere soltar,

la grasa me está matando, con sudor,

con un llanto, con lo más frío de mi costilla,

hundiéndose en mis brazos.


El placer consume mi mente, el placer de hoy,

el placer ocurrente, con gloriosa humedad

se hundió profundo mi nervio más sensible,

buscando en el exterior la gloria que no queda,

las partículas de algo, de amor o llanto,

donde quedó la duda, el dolor y el espanto,

consume sin parar mis huesos, tibios y blandos,

como el silencio, con dolor cruzo esa lumbre,

mirando la luz en la pieza que tanto reino.


Solo quiero comer, comer, comer,

el dulzor de tus labios ha de ser una enfermedad,

mi cerebro un experimento sin fin,

un dolor sin dueño, despertarme sin un sueño,

además de, consumir, consumir, consumir,

demacrando mi orden y volviendo al vicio,

solo quiero, reír, gozar, disfrutar, destrozar,

oír mi voz como un guía no como una correa.


El enfermante dulzor, la chispa tintineante,

el estímulo directo, no poder soltar el juego,

quiero algo más que eso,

quiero no depender de eso,

quiero volver a amar sin miedo,

quiero un nuevo estímulo externo,

quiero verte a los ojos,

quiero perder el miedo,

quiero que ya no me enferme este veneno.


Como polilla me siento, todo me llama,

y yo voy, y me muevo,

una, dos, cuatro, hasta ocho horas de juego,

solo quiero ese estímulo, aunque,

cada vez me cuesta más, todo se volvía,

monótono,

la sociedad me consumía en su velo,

solo quiero reír un rato, condescendientemente,

un silencio sincero sin incomodidad,

con un corazón tranquilo sin miedo a,

ti,

vicio,

juego,

hambre sin deseo.


Un gacha sin fundamento, apostar por más,

amar el dolor del fracaso, sin más,

cubriendo todo de blanco, por más,

drenando el sin fondo de mis manos, sin más,

perder todo ante mí, sin motivo, con calor.


Todo se vuelve lo mismo ante el ojo ajeno,

monotonía y aburrimiento,

un dulce agrio vomitivo, doloroso, pero cierto,

querer, y querer, y perder,

solo la mente lo sabe, mi corazón también,

apacigua el dolor, supongo,

un exponente sin remedio, al menos por hoy,

quizá mañana, quizá en un mes,

el estímulo codependiente fue y será,

pero hoy, ya lo puedo controlar. 


Marzo, 2026.

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