La carne se afloja como un recuerdo mal dicho,
la tierra mastica lento lo que fui.
Gusanos rezan sobre mi nombre roto,
hasta borrar la forma del remordimiento.
El olor es memoria deshaciéndose,
ya no hay dolor, ni pulso, ni historia.
Quedan los huesos, fríos y exactos,
como si la muerte tampoco supiera soltar.
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