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¿ALUCINACIÓN?

Oscar Pincolini

oscargpinco

24 Ene, 2026
📚 Relato corto

¿ALUCINACIÓN?

-.Pará!, pará! Calmáte un poco y empezá de nuevo porque estás muy acelerado y no estoy entendiendo nada.

-.Es que no es fácil de explicar!. Siento que esta visión que tuve, la que te acabo de contar, fue como una revelación,  una imagen que apareció de la nada y que, a pesar del silencio absoluto, contenía un mensaje, un mensaje dirigido solo a mí, a nadie más, porque las personas que estaban al lado mío dijeron que no vieron nada. Pero era un mensaje que yo tenía que interpretar, tal vez decodificar si se quiere definir de una manera más correcta, o desencriptar. Eso: ¡desencriptar un mensaje!, como tuvo que hacer Tom Hanks en el Código Da Vinci. La viste?

-.No, pero leí el libro y entiendo a lo que te referís. Seguí.

-Bueno, sigo. Pero, por favor, no me interrumpas porque si no….

-. No te interrumpí. Vos me hiciste una pregunta.

-.Está bien, tenés razón vos, como siempre. Te reconozco que estoy un poco más confundido que de costumbre pero te juro que es por todo esto que me está pasando, por el estado de excitación que tengo desde que recibí este mensaje, porque de eso estoy seguro, alguien o algo me mandó un mensaje que, como ya te dije, tengo  que desencriptar, y te digo más, cada hora que pasa estoy más convencido de que este mensaje, si lo logro entender, contiene una oportunidad, no puedo explicar por qué, pero lo siento así. Una oportunidad única de volver a ponerme de pie, de volver a ser el que fui alguna vez, aunque sea solo a medias, solo una parte de aquella persona.

-.Más allá de poder desencriptar o no el supuesto mensaje, qué sensaciones sentís que te transmitió la visión que tuviste?

-.Fue bastante raro. Te diría que, sobre todo, calma, tranquilidad. Mucha tranquilidad. La sensación de que todo estaba bien, algo que, como vos bien sabés, no sentía hace mucho tiempo. Como que, de repente, se desvaneció ese sentimiento de mierda, inexplicable, mezcla de angustia y bronca con el que convivo todos los días, que me lleva a discutir y pelear con todo el mundo continuamente y por cualquier cosa.

.-Puede ser que lo que viviste fuera un sentimiento de redención?

.- No entiendo. Por qué redención? Vos te referís a algo así como perdonado, libre de culpa?

.- Algo así.

.-Yo no siento ninguna necesidad de ser perdonado  por nada. Si lo decís por la tragedia del accidente, ya pasaron cuatro años, y tengo muy claro que yo no tuve ninguna culpa o responsabilidad en el choque y la justicia estuvo totalmente de acuerdo. Este tema ya lo hemos hablado más de una vez. Por qué tendría que sentirme responsable si yo crucé el semáforo en verde a 45 kilómetros por hora y el otro coche pasó en rojo a más de 60. Es cierto que la escena que me tocó ver fue horrible. Ver el cuerpo de esa pobre chiquita toda ensangrentada me shockeó, me marcó seguramente para toda la vida, pero.. .

Disculpáme porque esta vez sí te estoy interrumpiendo, pero me hiciste acordar de algo que te quería preguntar y no quiero olvidarme. Volviste a tener ese sueño en el que crees despertarte y ver  parada delante de la cama a una nena mirándote?

.- Una sola vez más, pero eso no tiene por qué estar vinculado a un supuesto cargo de conciencia y además no tiene por qué ser la misma nena, si yo nunca le vi la cara . Te repito que no tengo por qué sentir culpa por lo que pasó.

.-Estoy  de acuerdo con eso que decís de que no tenés ningún motivo para sentir culpa alguna, pero vos, igual que otras veces, lo que me das es una explicación racional que te exime de toda responsabilidad, pero la razón no tiene nada que ver con todo esto, sino las emociones que subyacen en lo profundo de tu persona y los trastornos que generaron en tu conducta. Por eso,  yo tengo que volver a preguntarte, no para que me contestes a mí sino para que te lo repreguntes a vos mismo e intentes una profunda reflexión: ¿qué pasó por dentro tuyo después de eso? ¿De dónde provienen la angustia y la bronca que decís sentir cotidianamente? ¿Estás seguro de que no tenés un juez interior que de alguna manera te está haciendo responsable?

.-Otra vez con ese cuento del juez interior?  

-. Sí, por más que a vos te fastidie. Vuelvo a recordarte que, según la cronología de tiempo que vos mismo me hiciste, tus problemas  empezaron algunos meses después de ese accidente. Primero los ataques de ira y las reacciones agresivas cada vez más frecuentes en tu casa y en el trabajo. Después la violencia física, primero con tu hijo y después con tu mujer, lo que derivó en el divorcio y pérdida de tu familia. Finalmente, el despido de un empleo con 15 años de antigüedad en el que, según vos contaste, eras muy bien valorado antes de todo esto.

.- Muchas gracias por este racconto innecesario del desastre de mi vida en estos últimos años. Tengo bien claro que ya hace tiempo que se me zafó un tornillo en el mate y soy bien consciente de todo lo que me hizo perder, y por eso estoy aquí con vos, ¡pero por favor cortála de una vez con tratar de relacionar mis trastornos de conducta, mi locura, si te gusta más, con ese choque!, ¡la verdad es que tengo los huevos rotos de que insistas en vincular dos cosas que en realidad no tienen ninguna relación, solo que ocurrieron con poco tiempo de diferencia!. ¡Y en realidad no fue tan poco tiempo! ¡¡Ya me estoy hartando de toda esta boludez!!

.-.¡ Por favor, respirá y calmáte!. Me doy cuenta de que esa sensación de bienestar y tranquilidad que decís que te transmitió la visión te duró muy poco, solo algo más de 24 horas. Por si tenés alguna confusión, nadie te obliga a estar aquí. Venís por voluntad propia. Por otra parte, te advierto que es la última reacción de este tipo que voy a soportar de vos. Si vuelve a pasar, se termina automáticamente nuestra relación profesional.

(silencio prolongado)

.- Disculpáme, por favor. Vos sabés que se me sale la cadena por cualquier cosa. Podemos seguir con lo que me pasó el otro día?

.-Me parece bien. Volvé a contarme bien, despacio, lo que te pasó. Detalladamente.

.-Estaba parado en una esquina esperando el colectivo. Serían alrededor de las 8 de la noche. Mientras esperaba, me distraje mirando las imágenes publicitarias que pasaba una pantalla gigante que estaba en la ochava opuesta a donde estaba yo. Estaba bastante alta, arriba de una casa de dos pisos. De repente, la pantalla se llena de una imagen totalmente pixelada, como pasa a veces en los televisores de ahora. Después de unos segundos, habrán sido 4 o 5, aparece la imagen tomada de lejos de lo que parecía ser un parque con muchos árboles de fondo, tal vez un bosque. La imagen era muy luminosa pero no parecía que hubiera sol. Es más, no recuerdo si el cielo se veía azul. En el medio del parque se distinguía una figura pequeña que daba la impresión de que podría ser una persona. De repente, la cámara hace un acercamiento, un zoom, muy violento hacia esa figura, que resulta ser una mujer mayor, supongo que de uno 70 o 75 años. Llevaba puesta una especie de túnica blanca de mangas largas que le llegaba hasta los pies y tenía el pelo canoso y corto.  El acercamiento de la cámara hizo que pareciera que estuviera a unos 10 metros de mí. La mujer está seria y mira muy fijo, me mira a mí. Me quedo atrapado por esa mirada, como hipnotizado. Después de unos segundos me señala con el brazo extendido, también durante varios segundos. Acto seguido, y sin dejar de mirarme fijo, se toca varias veces las dos sienes con la punta de los dedos, así como  estoy haciendo yo ahora, como si estuviera pidiéndome que piense. Después, se agacha, corta con la mano un poco de pasto y lo recoge, se para, me mira de nuevo, vuelve a extender el brazo hacia mí y tira el pasto hacia arriba, al aire. De paso, ahora recuerdo que el pasto del parque era de un verde muy llamativo, muy fuerte, que le daba aspecto de irreal. Espero no confundir el orden, pero creo que fue después de eso que lentamente hace un giro completo sobre sí misma, siempre con el brazo extendido horizontalmente y apuntando con el dedo, como si quisiera señalar, o mostrarme a mí, el paisaje que la rodea. A continuación, levanta la vista y los dos brazos hacia arriba, al cielo. Después de algunos segundos en esa posición, baja los brazos y la vista y vuelve a mirarme fijo, pero ahora con una sonrisa muy dulce que, te diría, parecía maternal. Antes de que me lo preguntes, te aclaro que no era mi vieja. No se parecía para nada y además mi vieja murió hace varios años siendo bastante más joven que esa mujer. Sigo. Siempre con la misma sonrisa, se lleva las dos manos hacia el corazón, una arriba de la otra, lo que obviamente interpreté como un gesto de afecto, de cariño, y se queda varios segundos así. Finalmente, se lleva la palma de una mano hacia la boca, tira un beso al aire, hacia mí, y después me saluda con la mano. Y eso fue todo. El zoom de la cámara hizo un alejamiento violento, exactamente lo inverso a lo  anterior, la pantalla volvió a pixelarse por unos segundos, después apareció de nuevo una imagen publicitaria y todo volvió a la normalidad.

.- Cuánto tiempo crees que pudo haber durado toda la secuencia que viste?

.-Me resulta muy difícil de calcular porque estaba totalmente abstraído en lo que veía, pero puede haber durado alrededor de un minuto.

.- Hablaste de que las demás personas en la esquina no vieron nada. Qué dijeron cuando les preguntaste?

.- Había dos personas, un hombre y una mujer. El tipo dijo que nunca miró hacia la pantalla, pero la mujer me dijo que, como le llamó mucho la atención, y repito textual,  la cara de drogado con que yo miraba la pantalla, ella también se puso a mirarla, pero que nunca vio nada anormal, nada de lo que yo decía haber visto. Ni el pixelado, ni el parque, ni nada. Insistió en que mientras ella miró siempre hubo publicidades y, de paso, me aconsejó que fuera a un médico urgente porque me veía bastante mal.

.-Antes hablabas de la sensación de calma y bienestar que te había dejado la imagen. Cuándo empezaste a sentirla? Fue mientras mirabas o después?

.-No fue mientras miraba, estoy seguro. Después de que la boluda esa, la mujer de la esquina, me dijera lo que me dijo, quedé muy aturdido. Imagináte como estaría que ni siquiera la mandé al carajo. No entendía nada. A lo único que atiné fue a sentarme en el banco del resguardo que había en la parada de colectivos y ahí me quedé un rato muy largo, no recuerdo cuánto. Creo que perdí la noción del tiempo. Fue mientras estaba sentado ahí, pensando en lo que había visto,  que empecé a sentir el cambio dentro mío, muy de a poco, como cuando empezás a sentir el efecto de un tranquilizante, pero, a la vez, totalmente distinto a eso, algo nuevo, que no había experimentado nunca. Como que lentamente me fue invadiendo la calma y, sobre todo, la certeza de que todo estaba bien conmigo y con mi relación con lo que me rodeaba, con el universo, aunque suene cursi. Bueno, todo lo que ya te conté antes.

.-Y cómo surge la idea de que lo que viste,  y repito tus palabras, era un mensaje encriptado que tenías que tratar de desencriptar porque contenía una oportunidad para vos?

.-Eso fue más tarde. Lo que pasó es que después de un largo rato, no sé cuánto, así como vino, esa sensación fue desapareciendo lentamente, como si estuviera saliendo de un trance, hasta que se desvaneció. Fue a la madrugada, mientras estaba en la cama sin poder dormir y pensando siempre en todo lo que había pasado, que me dí cuenta que, y no me importa que suene ridículo, esa increíble  sensación pasajera no había sido más que una muestra. Sí, una muestra de lo que podría ser mi vida, y que esa mujer me la había concedido porque ese fue el objetivo de comunicarse conmigo, que yo pudiera entender y visualizar que podía acceder a una vida distinta, mucho mejor. Y no sé si distinta es la palabra correcta porque, mientras pensaba en eso, creo que tuve la sensación de volver a vivir el pasado, un deja vu creo que se dice, y pude darme cuenta de que años atrás, si bien sin tanta calma ni bienestar como había sentido esa noche, yo vivía una vida tranquila, podría decirse que alineada con el universo que me rodeaba, lo que me hizo pensar que, en realidad, esa mujer no me propuso una vida nueva, distinta, sino poder volver a sentirla y vivirla como lo había hecho durante mucho tiempo.  Pero me quedó claro que para lograrlo tenía que interpretar el significado de su mensaje. Y hablando de interpretar, ¿cómo interpretás vos los gestos que hizo esa mujer?, ¿qué significado crees que pudieron tener?

.-Para serte sincero, no me queda claro que esos gestos puedan encerrar un mensaje específico a traducir, aunque algunos sí fueron muy claros y fáciles de interpretar y creo que vos lo hiciste correctamente. Pero, te repito, en su totalidad no logro ver un mensaje complejo que deba ser traducido, como vos sí sentís. En mi impresión, y acentúo que es solo eso, una impresión personal, pareciera ser un conjunto de gestos que no son más que una invitación a vivir la vida o, como recién dijiste, a volver a vivirla.  O tal vez, más que a vivirla, te esté invitando a valorar tu vida, algo que vos dejaste de hacer hace tiempo. Bueno, se nos terminó el tiempo. Más allá de tu exabrupto, creo que fue una sesión realmente muy útil. Tenemos que seguir trabajando alrededor de la charla de hoy.

.- Antes de terminar, necesito hacerte una pregunta. Vos creés que yo tuve una alucinación?

.-No sé. Tal vez. En términos estrictamente médicos podría decirse que sí, ya que viste algo que, por lo que contaste, no ocurrió realmente. Quiero decir que no ocurrió en los hechos, ocurrió solo en tu mente. Si querés saber si pienso que esto que te pasó es preocupante, en principio te diría que no, por ahora no. Habría que ver si se vuelven frecuentes episodios como éste. Desde un enfoque estrictamente profesional la gran pregunta, muy interesante por cierto, es ¿por qué tu mente te hizo ver lo que viste? Ahora bien, saliendo de mi lugar profesional, entiendo que seguramente otras personas, personas con fuertes convicciones religiosas o místicas, interpretarán lo que te pasó de una manera distinta, avalando tu idea de que alguien o algo superior se comunicó con vos y te mandó un mensaje. Y la verdad es que, como ser humano, respeto las convicciones y creencias de las otras personas y, por otra parte, no me siento autorizado para refutarlas, no soy quién para hacerlo. Pero lo verdaderamente importante de esto que te pasó, más allá de su naturaleza, es, por nombrarlo de alguna manera, el sacudón que provocó en vos. Tengo la impresión de que, por primera vez, se abrió una pequeña grieta en tu coraza defensiva. Nos vemos la próxima semana.

.-Chau. Hasta la semana que viene.

                                                                      PINCO

                                                                      13/1/2026

 

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