Es una sensación mágica y ancestral, como agua de rosas.
Cálida, dulce, inofensiva, casi ingenua, rozando lo majestuoso.
No sé cómo nombrarla sin romper su delicadeza.
Es una sensación mágica y ancestral, como agua de rosas.
Cálida, dulce, inofensiva, casi ingenua, rozando lo majestuoso.
No sé cómo nombrarla sin romper su delicadeza.
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